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Bono ha vuelto a decir una de sus gracietas, esas que solo le ríen los "enemigos" del PSOE. Este hombre hace tiempo que se cree por encima del bien y del mal y lo único que hace es indignar y ridiculizar a sus compañeros de partido. Esos socialistas que se oponían a su nombramiento como Presidente del Congreso en detrimento de Marín que era, a diferencia de este chocarrero manchego, un hombre educado, muy inteligente y uno de los mejores Presidentes que ha tenido la Institución.
Y ya entonces sabíamos todos lo que Bono es capaz de hacer, pero es que la última ocurrencia del ex Presidente de Castilla-La Mancha desborda los límites de la cordura y la sensatez. Que su conopcido "meapilismo" interfiera en su deber como hombre de Estado, inquieta a muchas personas. Se le podría recomendar que se dedicara a otras cosas menos institucionales y viviera su religión en
privado, sin imponer al resto de la sociedad que no comulga con sus ideas placas conmemorativas que a otros, con más mérito que oler a nardo, niega.
privado, sin imponer al resto de la sociedad que no comulga con sus ideas placas conmemorativas que a otros, con más mérito que oler a nardo, niega.No es el único de los llamados "barones" del PSOE, que no son otra cosa que militantes de vuelta y con resabios y cuentas pendientes, que esbabaya. Podría dar muchos nombres, pero me limitaré a dos: los Joaquines Almunia y Leguina. De su boquita también salen perlas de vez en cuando...
No se resignan al cambio de protagonismo, o no saben digerir las nuevas obligaciones políticas. Está claro que a Bono se le ha subido el pavo con su tercer puesto en el rango institucional. Y le aconsejaría que si no está a gusto en su partido, ese que le ha puesto en el lugar en el que ahora está en detrimento de quien era inmensamente mejor que el, se dé de baja y se coloque, con luz y taquígrafos, donde le gustaría estar, junto a sus amiguinos del PP.







