Author: Blanca
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Que Aznar era un admirador de su colega político italiano Berlusconi no era ningún secreto para nadie, puesto que durante el mandato de ambos se les vieron las mismas actitudes y, perdónenme... las mismas "mañas": demagogia, populismo, decretazos, gracietas sin gracia, cercanía con presuntos corruptos...

Ultimamente se le veían más concordancias con el italiano de pelo engominado, aparte de la gomina... y es su cambio de look sospechoso, con melenilla engominada (o grasienta, aún no lo tengo claro, pero altamente desagradable), una incipiente y poco conseguida "tableta de chocolate" que se encarga de lucir cuando pasea en el yate de sus amigos de prosapia: Ecclestone, Briatore y demás "tercereradistas" de mucha pela y poco escrúpulo y lo que es por demás llamativo, la incontenible verborragia de que hace gala constantemente, sin que quede títere con cabeza, en especial las más altas instancias del Estado.

Este tipo de cosas que se dedica a hacer desde hace un tiempo, introducción de bolígrafo por el escote a reportera incluido, daba para pensar que algo estaba cambiando en la vida de nuestro insigne prócer y eximio expresidente... Ahora ya no tengo ninguna duda... Aznar y su Botella, al igual que el matrimonio Berlusconi, se declaran en público su amor... porque se ve que en privado se ven poco. Demasiadas conferencias en Georgetown y demasiadas carreras de Fórmula 1 para que un matrimonio aguante...¿qué les decía yo?