Author: Blanca
•7:55
Lo que ocurrió en Barajas en el día de ayer ha sido un suceso que me había imaginado miles de veces.



Vivo en un pueblo cercano al aeropuerto, por el que sobrevuelan cientos de aviones cada día. Esta localización me ha permitido ver también cientos de despegues y aterrizajes, cosa que siempre me ha llamado mucho la atención y me ha prendido en su observación, sin cansarme del milagro de ver volar esos aparatos gigantescos, sin llegar a entender como pueden levantar el vuelo tantas toneladas de peso.



Y alguna vez he llegado a pensar si tendría la desventura de ver caer algún aparato ante mis ojos, cosa que ayer sucedió, cuando ví comenzar a elevarse una densa columna de humo desde la ventanilla del autobús en el que me trasladaba a mi casa. Lo primero que pensé es que un avión había caído, haciéndose realidad mis más funestos presagios, pero sin querer creer que lo que tantas veces había imaginado había llegado a pasar.



Cada día vuelan decenas de miles de aviones, solo desde Barajas despegan o aterrizan cada 30 segundos miles de esas máquinas maravillosas que son capaces de trasladarte a miles de kilómetros en pocas horas, que te dan la felicidad de conocer el mundo, de reencontrarte con tu familia, de disfrutar de culturas diferentes, de comprobar la inteligencia humana que ha sido capaz de crear ese medio de transporte tan seguro... a pesar de la tragedia vivida en el día de ayer y de las tragedias que han salpicado con no tanta frecuencia la historia de la aviación comercial.



No entiendo las especulaciones periodísticas, informaciones contradictorias que no han sido previamente comprobadas, hipótesis de cualquier tipo explicadas por hipotéticos entendidos que no tienen la más pálida idea de los entresijos de los aviones. Hablan de que éstos vuelan de cualquier manera, ofenden la razón, desprecian a toda una profesión, la de los tripulantes de las compañías que son los primeros interesados en que todo funcione perfectamente porque en ello les va la vida... Todo pura carroña para los buitres, sin el menor control para no ofender y angustiar a amigos y familiares de las posibles víctimas, haciendo leña de una compañía aerea con problemas que ha visto morir a sus empleados, compañeros y amigos...



Como tantas otras veces, el más puro amarillismo para ganar "clientela". Es ciertamente asqueroso.



Y una vez más, la maravillosa gente de Madrid. Esa con la que tantas veces me meto, por su manera de vivir en una macrociudad tan despersonalizada, pero que dan cara y corazón cuando ocurre un desastre y siempre sobra gente voluntaria, porque todo Madrid se vuelca, todo se paraliza para ayudar, sobra sangre, voluntarios y madrileños que demuestran su alma solidaria ante cualquier tipo de tragedia.
Enlaces a esta entrada
Author: Blanca
•20:21
Todos los que me conocen saben mi opinión sobre el sistema político español, basado en la partición nacional en Comunidades Autónomas.



Sinceramente pienso que es uno de los mayores errores que se cometieron en la organización española durante la Transición: doble de todo, encarecimiento manifiesto del gasto público, reinos de taifas, en los que cada cual aplica las leyes estatales cuando les viene en gana, éso cuando las llegan a aplicar... insolidaridad, ninguneo de las supuestas regiones "ricas" a las regiones "pobres", algo parecido a lo que está sucediendo en Bolivia... ole... sigamos el ejemplo de los países en vías de desarrollo...



Y lo que más me indigna es la supuesta inteligencia de alguno de los políticos que tenemos la desgracia de padecer... Me refiero a este impresentable que nos ilustra, que dice ser de izquierda...que cada vez que abre la boca no habla, rebuzna...y no solo éso... hay miles de ciudadanos que le votan. Esta simpática cara sonriente corresponde a un indeseable. No la olviden nunca, por higiene mental y apego a la ética e intentemos el resto, la mayoría, enseñarle a este inmoral que su fanatismo le iguala a otros que también repudiamos y que residen en el norte-norte.



¿En qué coño se está convirtiendo España?
Enlaces a esta entrada