Author: Blanca
•20:21
Todos los que me conocen saben mi opinión sobre el sistema político español, basado en la partición nacional en Comunidades Autónomas.



Sinceramente pienso que es uno de los mayores errores que se cometieron en la organización española durante la Transición: doble de todo, encarecimiento manifiesto del gasto público, reinos de taifas, en los que cada cual aplica las leyes estatales cuando les viene en gana, éso cuando las llegan a aplicar... insolidaridad, ninguneo de las supuestas regiones "ricas" a las regiones "pobres", algo parecido a lo que está sucediendo en Bolivia... ole... sigamos el ejemplo de los países en vías de desarrollo...



Y lo que más me indigna es la supuesta inteligencia de alguno de los políticos que tenemos la desgracia de padecer... Me refiero a este impresentable que nos ilustra, que dice ser de izquierda...que cada vez que abre la boca no habla, rebuzna...y no solo éso... hay miles de ciudadanos que le votan. Esta simpática cara sonriente corresponde a un indeseable. No la olviden nunca, por higiene mental y apego a la ética e intentemos el resto, la mayoría, enseñarle a este inmoral que su fanatismo le iguala a otros que también repudiamos y que residen en el norte-norte.



¿En qué coño se está convirtiendo España?
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5 comentarios:

On 6 de agosto de 2008, 7:51 , Nerim dijo...

¿En qué coño se está convirtiendo España?, España es actualmente un queso de mil leches y ya se sabe, la leche se agria y se cuartea.

 
On 6 de agosto de 2008, 17:35 , Antonio Parra dijo...

Hooooooooooola Blanca, creí que habías desaparecido. Hoy vuelvo a entrar y me encuebtro con una entrada (valga la redundancia) sobre un personaje, uno más, a quen le he decdicado mi último artículo y una de mis últimas llamadas de teléfono, esta última para decirle, entre otras cosas: Hijo de Puta.
Un Beso, perdida

 
On 6 de agosto de 2008, 20:13 , Blanca dijo...

Ufffsss, es que estuve de canguro en Vitoria, Antoñito... además, para leer y comentar ciertas cosas tengo necesidad de tomar un antiestresante, porque no me lo lleva el cuerpo.

Estas cosas que pasan en ciertos sitios en España, me recuerdan las limpiezas étnicas, los excesos nazis, qué quieres que te diga... se creen superiores, cuando lo que son en realidad son pobres hombres y debería darles vergüenza vivir con esa mierda dentro.

Has hecho muy bien en llamar a ese individuo. Creo que si yo le tuviera delante tendrían que sujetarme para no tirarme a el...

 
On 13 de agosto de 2008, 19:26 , Los pasos que no doy dijo...

Yo sí creo en el estado federal, o en su defecto, este estado de las autonomías en el que vivimos que es lo más parecido al federalismo. No lo creo con el corazón (los nacionalismos -todos- me parecen simples, sin más miras que sus sembraos y sus pequeñas cosas), pero la cabeza me dice que no hay otra manera de que España siga siendo España. El nacionalismo es una característica -una secuela, más bien- europea y tampoco en esto España es diferente, así que lo mejor es que aprendamos a convivir las diferentes culturas de manera solidaria y justa y respetuosa, y con menos bocazas por supuesto y cuando salgan a degüello por ellos.

Gilipollas catalanes infravalorando a los jornaleros andaluces y extremeños han existido siempre, como pijos madrileños de Serrano riéndose de los jornaleros andaluces y extremeños(igualito), porque es una cuestión de poder, de dinero, la eterna lucha de clases, y por eso ni Suñé, ni Puig son de izquierdas, porque no entienden que su discurso es el eterno discurso histórico del rico contra el pobre, del opresor contra el oprimido, pero también es cierto que cuando no había autonomías Cataluña y Euskadi disfrutaron de prebendas que las demás provincias ni se atrevían a imaginar, por eso emigraban. ¿Era España entonces más España que ahora?

Sinceramente, creo que cuando más y mejor proyecto común hemos tenido los españoles ha sido en la II República y con la instauración de la democracia, y las dos han impulsado el federalismo.

Al contrario que tú, blanca querida, creo que el estado de las autonomías es uno de los aciertos de la transición. Es posible que salga caro, que todo sea doble y que veamos muchas bobadas, pero con el estado de las autonomías también Extremadura y Andalucía han crecido, y Galicia, zonas abandonadas durante siglos y eso también hay que tenerlo en cuenta.


Un besito,

 
On 18 de agosto de 2008, 19:24 , Dardo dijo...

La cuestión de la estructura estatal es un problema difícil. En la Constitución y por mor del contexto político del momento se cerró en falso. Seguramente no se podía llegar a más (al federalismo) digamos que por el statu quo de entonces (poderes fácticos).

Por otra parte la idea no es mala: acercar los centros de decisión política al ciudadano (siempre que tal idea la valoremos como buena). La cosa es que nuestro Estado es un Estado unitario con una fuerte descentralización política y territorial. Esto se antoja como poco para los nacionalistas regionales.

Debemos hacer balance. Desde luego los estados federales o cuasifederales son más caros (tienen más burocracia) y son más complejos (plurilegislación). Nuestra historia -por otra parte- es una historia de pluralismo territorial (fueros y reinos independientes) hasta el mismo siglo XV (y aun aquí con los Reyes Católicos se preservan fueros y se mantiene que son varios los Reinos y una la Corona). Digamos que nuestra tradición centralista va a la par del siglo XIX (con las tensiones del carlismo entre medios por cierto).

Yo mismo soy partidario de un estado central fuerte con una descentralización en clave municipalista (pero también aquí tengo mis dudas vista la corrupción tradicional en estos niveles histórica y por los casos recientes). La cosa es que el ámbito más cercano al ciudadano es el municipal y son precisamente estas admones. las que están pendientes de una reforma de nueva planta de su régimen que en verdad las haga autónomas. Pero es evidente que en determinados territorios existe una vocación política de autonomía (Cataluña y Vascongadas) que se demanda en clave identitaria. Así que yo pienso que lo más racional (en pleno proceso supranacional del europeísmo) es que tengamos un Estado central lo más democrático posible (que esto es lo substancial) donde la participación no necesariamente se residencie en estructuras territoriales, sino incluso orgánicas (sindicatos, cooperativas, colegios etc) o asociativas en general.

Pero tenemos que aceptar la realidad: determinadas regiones tienen una pulsión de autogobierno. Bien. Es en este sentido (y aquí le doy la razón a Madeleine) en el que -aunque cerrado en falso- la construcción de las autonomías ha jugado un papel de reconocimiento de esas identidades y anhelos. Aunque creo que ha sido un error en extender el autonomismo a toda España. Luego el problema ha venido porque existe todo un think tank nacionalista que no está por aceptar una solución estable a la cuestión. Pareciera como si tras conseguirse un avance en el autogobierno, se quedara obsoleto al día siguiente y se hiciera necesaria una negociación posterior. Es esta sensación de negociación permanente sobre aspectos básicos lo que nos deja estupefactos.

De todas maneras creo que el salto adelante más que a nuestro régimen territorial (como parece indicar Madeleine) se debe al fin del ostracismo (adhesión a la OTAN y sobretodo U.Europea).

Blanca; un abrazo. Y no le hagan caso a políticos que tienen actuaciones esperpénticas. No merece la pena.